El verano hoy en día se prolonga durante cinco semanas más que a comienzos de los años 80. El cambio climático es una realidad. Un equipo de investigadores alemanes y canadienses han presentado un innovador proyecto que se centra en los aparatos de aire acondicionado. Su idea consiste en convertir estos dispositivos en «aspiradoras» de aire. Durante su funcionamiento, el aparato está aspirando aire constantemente para refrigerar todas las partes de su interior…

Su propuesta plantea que además de succionar el aire, también haga lo propio con las partículas de dióxido de carbono a través de un filtro y así ayudar a reducir la contaminación. Sin embargo, estos aparatos son parte de los agentes que están contribuyendo al aumento de las emisiones de CO2.

Los investigadores apuntan al desarrollo de su proyecto en grandes instalaciones de aires acondicionados como edificios de oficinas, que usan aparatos industriales. Según sus cálculos, estos podrían capturar hasta 1.5 toneladas de dióxido de carbono cada hora.

Las mayores emisiones de CO2 se deben a la generación de electricidad y al transporte por carretera, mientras el resto corresponde a las refinerías de petróleo, consumos energéticos de la industria, transporte aéreo interior (no incluye el transporte aéreo con otros países), usos residenciales (sobre todo calefacción y agua caliente sanitaria) y servicios.

Por otro lado, los procesos industriales distintos a la combustión como la producción de cemento, la industria química y metalúrgica, que representaron el 8,6 por ciento de las emisiones en 2018; mientras que la agricultura y ganadería representan el 12,1 por ciento del total de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) equivalente.